Año 349, día del nuevo sol.
En el cielo, los astrólogos han divisado un ave de fuego y metal volar sobre las nubes para luego caer sobre las tierras comalaneas, no sabemos que es exactamente, pero las tropas de Simnattra han sido informadas para analizar el extraño suceso y proteger el honorable reino de Comalá según la petición de su rey, ya que sus guerreros se encuentran en entrenamiento bajo los cielos de Therattra.
las tropas han salido en la madrugada desde la capital, solo 15 soldados de los mas selectos liderados por el mejor de sus capitanes, han sido enviados a investigar donde cayó el ave y de donde proviene para determinar si es algún tipo de presagio.
Un terrible estruendo sorprendió por la noche a Yar en su refugio improvisado con ramas. salió corriendo y se percató de que el bosque estaba en llamas, así que pensó que tal vez debía alejarse antes de que el incendio se extendiera, si embargo, hubo un relámpago, el cual le dejó ver en el cielo un enorme pájaro rú volando hacia las llamas, luego aterrizar cerca.
"¿Que hace un pájaro rú por estos lugares?", dijo antes de que su impulso lo llevara corriendo hacia allá para llegar y esconderse tras unas ramas y encontrarse con una extraña mujer vestida de negro buscando entre escombros de metal, observó al pájaro para darse cuenta que ya tenía sobre el a un joven inconsciente, de inmediato, sacó de entre un montón de extrañas cosas una muñeca de trapo, que observó detenidamente la figura femenina antes de escuchar un gemido de dolor cerca de ella... paso a paso se acercaba como segura de encontrar lo que buscaba, pero, otro relámpago se hoyó esta vez, de una forma muy especial, parecía un relámpago con trueno de quimera que estremeció a Yar y llamó la atención de de esa mujer extraña, lo suficiente como para llevarse a una sola presa y alejarse entre las nubes que parecían tensas, como si ellas también tuvieran miedo de soltar sus aguas con la presencia de tan poderosa mujer capaz de domar a un pájaro Rú...
no bastó ni un minuto después de que se perdiera el enorme pájaro en las nubes para que estas soltaran su tormenta y aplacaran las llamas, tras explorar unos momentos Yar sacó de entre los escombros a una joven de cabellos largos y negros, tez morena y vestida de una forma muy extraña, tenía una herida en la cabeza así que sintió pena dejándola allí, por lo que la cargó en hombros y la llevó hasta su refugio (bastante bien hecho, como para aguantar las lluvias), la cuidó toda la noche esperando despertara de su fiebre que aprecí deteriorarla a cada minuto...
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